Como todo proceso, el duelo de la ruptura amorosa sigue varias etapas: incredulidad, aceptación, desorganización , reorganización y, finalmente, preparación para ser feliz. Las etapas más dolorosas son las tres primeras.
1. Incredulidad
Cuando menos esperabas es la ruptura, mayor es la incredulidad. Aun en las relaciones en las que las cosas no marchan bien, la ruptura suele generarla.
La etapa de incredulidad se sostiene en que, por muchas evidencias que haya, te niegas a aceptar que la relación terminó. Esta falta de aceptación puede llevarte a presionar a la ex pareja, provocando situaciones incómodas y difíciles para ambos. En este periodo es común hacer todo tipo de cosas para "recuperar" al otro, de las que sueles arrepentirte después. Ésta es una fase por la que es difícil transitar, porque aunque haya millones de evidencias que digan que esa persona se fue, cualquier gesto, incluso de educación, puede leerse como una señal de afecto.
2. Aceptación
A la incredulidad le sigue aceptar que la relación ha terminado. Se pasa de tener pensamientos como: "Esa persona todavia me quiere" o "Voy a cambiar para que estemos juntos" a: "Se terminó y ya no hay más qué hacer", "No me ama lo suficiente". "Esta relación no funciona".
En esta fase tocas fondo; es una etapa de gran sufrimiento. A los sentimientos y emociones iniciales: la ansiedad, incretidumbre y frustración, sobreviene un sufrimiento intenso, como consecuencia de descubrir que ya no está la persona amada y que no volverá.
3. Desorganización
Una vez que aceptase que la relación llegó a su fin, enfrentas la fase de desorganizacion. Literalmente te sientes perida y te preguntas: " ¿Qué voy a hacer?"." ¿ Quién soy ahora?", ya que no te visualizas como un individuo sino como una mitad que sólo es un todo con la ex pareja.
El nivel de ansiedad es alto porque la mayoría de los objetivos a largo plazo, las motivaciones o rutinas eran compartidos con alguien. Es una fase donde estás desubicada. Como reacción, buscas imágenes en la memoria y evocas recuerdos para evadirte de la realidad y lograr una felicidad ficticia al sentir o revivir lo que ya no es.
Precisamnete por eso es el momento justo para deshacerse de todos los objetos o las cosas que te recuerden al ex. Guardar de tu vista, o tirar sus fotos, sus regalos y sus objetos personales es saludable, porque exponerse constantemente a los recuerdos provoca más sufrimiento y el objetivo de esta etapa es padecer lo menos posible.
4. Reorganización
En esta fase el sufrimiento disminuye. De vez en cuando s elogra olvidar al ex y se viven buenos momentos . Cuando vivimos el sufrimiento constante que impllica la ruptura, no ssufrir, aunque sea por un momento, es un gran avance.
En esta etapa empiezas a recuperar el control sobre tu vida: recuperas el ritmo de tus actividades, estableces nuevos objetivos y rutinas y retomas aquello que habías abandonado.
5. ¡Prepárate para ser feliz!
Pasada la fase de reorganización, por fin llego el momento para ser feliz de nuevo. Esto no signifca que logres de inmediato un estado de felicidad constante, ya que eso es prácticamente imposible, pero sí recuperes la sensación de bienestar.
Comienza nuevos proyectos con mayor facilidad y te sentirás nuevamente atraida hacia otras personas. No obstante, éste no es buen momento para buscar al hombre de tus sueños; es más, lo recomendable es tomar las cosas con calma y enfocar tu atención en recueperar tu solidez emocional.




